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 ALERTA
Avances en el Tema de la Anticoncepción Oral de Emergencia.
La anticoncepción oral de emergencia (AOE) es un método anticonceptivo cuyo uso sigue siendo de carácter polémico en nuestro país. En la presente semana, el dictamen de la Segunda Sala Civil de la Corte Superior de Lima rechazando la acción de amparo interpuesta contra la AOE ha originado una reacción favorable de muchas organizaciones de mujeres quienes vienen trabajando por el derecho de las mujeres especialmente las de menores recursos económicos a acceder a este método de planificación familiar que les permita tener un control sobre su vida reproductiva.
En este caso tan particular, una vez más las desigualdades sociales se hacen presente ya que las mujeres con mayor acceso a recursos pueden fácilmente acceder a estos métodos en cualquier farmacia o botica que lo expenda. Mientras que las más empobrecidas tienen limitaciones en el acceso a ellos por los elevados costos que significan en su precaria canasta familiar. Las consecuencias de estas desigualdades se traducen en estadísticas de madres gestantes cuyos embarazos son no deseados, entre las que se encuentran un gran número de adolescentes, la mortalidad de las mujeres por la falta de atención ante abortos provocados e hijos no deseados, abandonados o maltratados. Todo este panorama se manifiesta mientras que el Estado se muestra indiferente ante esta realidad que viven muchas peruanas en nuestro país. Los sectores más conservadores de nuestra sociedad, entre los que se encuentran grupos religiosos, han difundido argumentos en contra de su uso señalando que la AOE es un método micro-abortivo que promovería el libertinaje sexual de los jóvenes, tratando una vez más, de decidir sobre la vida y el cuerpo de las mujeres, perpetuando de esta manera el paradigma del dominio y control del ejercicio de la sexualidad de las mujeres; aspectos sobre los cuales sólo deberían decidir las involucradas. Estos grupos han hecho caso omiso a los resultados que las investigaciones científicas nos proveen; las cuales han sido apoyadas por organizaciones internacionales como las OMS, organismo que respalda el uso de 1,5 mg de levonorgestrel administrado en una sola dosis como el régimen de anticoncepción de emergencia, método que las mujeres pueden usar como respaldo y en caso de emergencia dentro de los primeros días posteriores a una relación sexual sin protección, con el objetivo de prevenir un embarazo no deseado ya sea porque se tuvo relaciones sexuales y no se usó algún método anticonceptivo, no se utilizó correctamente el contraceptivo o quizás porque fue víctima de violencia sexual y la mujer no estuvo protegida de un embarazo. Por otro lado, la OMS reconoce también el hecho de que los métodos anticonceptivos de emergencia no son adecuados para uso regular debido a que existe una mayor probabilidad de falla en comparación con los anticonceptivos modernos. Asimismo, las investigaciones han demostrado que las píldoras anticonceptivas de emergencia (PAE) que contienen levonorgestrel previenen la ovulación y que no tienen un efecto detectable sobre el endometrio (revestimiento interno del útero) o en los niveles de progesterona, cuando son administradas después de la ovulación. En el caso de que se haya dado la ovulación, la PAE generará dificultades en la movilización de los espermatozoides espesando el moco cervical impidiendo de esta manera que los espermatozoides avancen hacia el óvulo evitando así la fecundación. Las PAE no son eficaces una vez que el proceso de implantación se ha iniciado y no provocarán un aborto. Los expertos creen que no hay daño para la mujer embarazada o para el feto si se usan píldoras anticonceptivas de emergencia inadvertidamente durante las primeras semanas de embarazo. Recordemos que la elección del embarazo es un derecho reproductivo y como tal las mujeres tienen el derecho a planificarlo; por ello, los métodos anticonceptivos gratuitos, basados en la investigación científica son recursos a los que toda mujer sin diferencia de ninguna índole debería acceder y es la responsabilidad de los gobiernos facilitar este acceso e implementar programas de planificación familiar que cuenten con alternativas para cada situación de vida o condición médica, compromiso que fue asumido por nuestros representantes en diversas convenciones internacionales.
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